
Después de haber pasado casi 5 años por esa calle y ese negocio especialmente -ya que se encuentra a escasos metros de la plaza principal de Basel- descubrí sorpresivamente la existencia de un primo judío que es dueño de una joyería muy importante.
He aquí el testimonio fotográfico que no me deja mentir.
Nota: no se puede ver el parecido físico ya que el que me está sacando la foto es el mismísimo Swarovski.
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