Antes de salir para Basel hablaba con mis viejos y hermanos acerca de la rica comida que uno puede degustar en el avión. Los que tienen la suerte de andar deambulando por ahí sabrán que no es nada sencillo tratar de degustar toda la bandejita sin que nada se caiga de nuestros escasos cm2. En fin, como una imágen vale más que mil palabras este fue el último menú que degusté.

O sea, carne con verduras y arroz, una ensaladita con -atención- un camarón y de postre una torta con dulce. Todo muy rico, también el vino y el pan. ¿Qué más se puede pedir?
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